“Vivimos con humor. Sin sentido del humor no hubiésemos sobrevivido”

16 10 2011


El multifacético, multicarismático y desenfadado Carlos Carlín, ha pasado gran parte de su vida haciendo reír al público. Desde una extraña versión en humor negro de “Metamorfosis” de Kafka; pasando por “Tony”, el entrañable y odiosamente divertido personaje de la desaparecida serie Pataclaun, hasta “La perricholi”, personaje que hizo en la obra de teatro “Perú Ja,Ja”; Carlín ha sabido arrancarle más de una carcajada a la gente que lo ha visto y gozado. El humor, la risa, la chacota y la “chapa”, como dice, son elementos fundamentales en la idiosincrasia de los peruanos, pero también son parte importante de él y de su carrera actoral.

*Por Diana Hidalgo

Al peruano le gusta reírse, vacilarse, dice Carlín. Por eso, cuando en los años ochenta apareció el recordado programa humorístico “Risas y Salsa”, transmitido por panamericana televisión, se volvió un boom televisivo y llegó a alcanzar hasta sesenta puntos de rating, cifra envidiable y a la vez utópica en las antenas de la televisión peruana. Allí aparecían Adolfo Chuiman, Camucha Negrete, Guillermo Rosinni, “Felpudini”, en los hilarantes sketchs que casi siempre tenían como cortina musical la salsa “Qué cosa tan linda” de Óscar se León”. Un rotundo éxito.

“Por eso, se creía que el humor peruano por excelencia era el de “Risas y salsa”, pero cuando apareció “Pataclaun”, cambió un poco la cosa”, dice Carlín. Confiesa que antes de que arranque el programa, transmitido por frecuencia latina, les decían que no iba a funcionar porque no se parecía a lo que se hacía en “Risas y salsa”. Pero cuando apareció –en 1997- , la gente se enganchó, dice con una sonrisa en el rostro.

Junto con Wendy Ramos (quien hacía de “Wendy”), Carlos Alcántara (quien hacía de Machin), Johanna San Miguel (quien hacía de Queca) y Gonzalo Torres (quien hacía del padresito Gonzalete), Carlín interpreta el personaje del fracasado, vanidoso y pedante seductor que es tan perdedor que su verdadero nombre es “Eusebio Lechuga”. El programa duró dos años y fue una rotunda conquista televisiva.

“Las “chapas” eran una condición imprescindible del programa, teníamos que ponernos chapas”, dice Carlín. Cuenta que el éxito y lo gracioso de Pataclaun no era tanto las narices rojas, sino el humor interno entre los personajes –que tenían mucha química-, las chapas que se ponían entre ellos y el hecho de identificarse con esos personajes. “Te identificas y por tanto te ríes”, afirma.

Con cada uno se ponían chapas diferentes jugando con la forma del cuerpo, la manera de hablar, las características físicas, dice. Además, Carlín considera que el programa hizo reír mucho y, de alguna manera, cambió un poco la manera de concebir el humor peruano, en la medida de que los personajes que ahí aparecían eran absolutamente identificables con personas comunes, sólo que con una caracterización llevada al extremo: la que se cree pituca y regia, la madre de familia abnegada, el marido vago, el matrimonio misio.

“La gente se empezó a dar cuenta un poco de que el humor no era sólo “Risas y salsa”, dice. La “chapa”, la burla del otro y la chacota eran parte fundamental de Pataclaun y ayudaron a su éxito, afirma, porque son elementos que están muy presentes en la cultura del peruano, en la calle. “El chato, chino, gordo, cholo”, son apodos con carga de humor que están muy ligados a nuestra cultura.

“Yo creo que el humor no tiene que ser chabacano o vulgar para divertir. Lo importante es que sea freso, verdadero. El público peruano no es idiota”, afirma con seguridad. Eso es lo que ha intentado reflejar en las múltiples obras de teatro en las que actuado y las que ha escrito como, por ejemplo, “Perú Jajá” (en el 2006), en donde hizo de la “Perricholi”, siendo ese personaje, a su juicio, uno de los más graciosos que ha interpretado. “Basura, porquería, porquería basura”, dice riendo y con esa voz tan particular como lo hacía en la obra.

“El humor está unido a nuestra idiosincrasia. Vivimos humor, sin sentido del humor no hubiésemos sobrevivido. La historia te lo dice. Recordamos las sátiras políticas de antaño o las revistas “El otorongo” o “Monos y monadas”, con caricaturas de la época”, dice con seguridad. Cuenta que este humor no necesariamente tiene que estar ligado, como sucede ahora, a la sobreexposición del cuerpo de mujeres voluptuosas.

Carlín desde muy chico se dio cuenta que quería ser actor y que lo suyo era el humor, hacer reír a la gente. “Yo quería ser actor. En el Ipp, donde estudiaba, siempre hacía reír a toda la gente con la que paraba. No lo tuve que pensar mucho, el humor era lo mío”, cuenta. Recuerda con cariño uno de los primeros personajes que interpretó sobre las tablas “El abogado Pantaleón” de una comedia anónima del siglo quince. Le robó demasiadas risas al público.

También recuerda con especial atención cuando actuó en la versión de “Metamorfosis” de Kafka dirigida por Roberto Ángeles en 1992. Pero no hacía de Gregorio Samsa –personaje principal de la obra- , hacía del hermano. “Eso era casi surrealista, era teatro del absurdo, humor negro llevado al extremo”, me encantó.
Considera que “Tres patines” es uno de los mejores comediantes de todos los tiempos y que ha hecho reír a muchísimos peruanos; y admira a los cómicos ambulantes. “Son excelentes cómicos, le pueden enseñar a cualquier comediante cómo hacer reír”, dice. Cree que tienen esa chispa de la calle que tanto pega en los peruanos y que saben exactamente esa fórmula de contar chistes que nunca falla y que siempre divierte a todos.

Actualmente Carlín conduce el programa nocturno “La noche es mía” y por la tarde, un programa radial en Radio Capital. En ambos, dice, está muy presente el humor y la ironía aunque a veces tenga que ponerse serio de acuerdo a la coyuntura. “Yo ya de por si soy comediante pero ya no tengo que estar saltimbanqueando desde las 11 de la noche”, dice riendo, me tengo que poner un poco serio. Le muestro una foto de cuando hacía de “Tony” en Pataclaun y estalla de risa diciendo “que pavo que era”.

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2 respuestas

3 11 2011
Diego G.

Carlín es muy bueno como actor de comedia. Pero mi personaje favorito de Pataclaun es Gonzalete, que era interpretado de manera magistral por Gonzalo Torres.

Por cierto, que gran serie fue Pataclaun. La verdad yo considero que muchas de las producciones televisivas peruanas de los últimos 20 años han sido mediocres. Pero Pataclaun sin dudas es una excepción a la regla. Representaba la cultura urbana de Lima, mayormente de los sectores sociales medio-bajos, siempre desde el humor. El humor del “peruano de calle”, que pone chapas, que es vivo, que se las ingenia para reinventarse constantemente.

Mérito de los guionistas, de mostrar que la comedia esta presente en las situaciones cotidianas, aunque en ocasiones exageraban algunos elementos de la ficción. Pero siempre partiendo de situaciones de la vida diaria.
Y por otro lado, mérito de los actores, por darle tanta fuerza y energía a sus personajes.

1 01 2012
Jluis Membrillo

Me gustó tu entrevista a Carlos, yo le hice un seguimiento fotográfico para el curso de Max (UPC). Carlos es un buen tipo.

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