Nadja como ficción o como no ficción

4 01 2011

Tengo que decir sólo que este libro hace pensar mucho, requiere paciencia y bastante curiosidad. Cuando encontré este artículo de MVLL titulado “Nadja como ficción”,en el que habla del surrealismo y, principalmente, de Nadja, la novela surrealista de Andre Bretón, me esperé bastante sus comentarios, con los cuales, debo resaltar, discrepo en la mayoría. Aunque reconozco una buena presentación de esta “novela”, una quizás interesante descripción.

Si Bretón inventó o no para escribirla, si todo lo que dice en ella es pura ficción (lo cual, personalmente, no creo) y si se sumerge en la poesía y se rehusa a llamar a sus escritos “literatura”, eso es lo de menos. Con esta obra en frente, es lo de menos. Las etiquetas y términos no deben encasillar el sentido y la escencia de las ideas.

En fin, una obra bastante buena, llena de preguntas, de figuras mentales, de poesía, de curiosidad y de pasión. Una obra absolutamente no vacía. Muy recomendable

Aquí el enlace del artículo que comenté al comienzo:

http://www.letraslibres.com/index.php?art=5632

DH





Rapsodia a las mutaciones del parque humano

4 01 2011

“La mutación es dolorosa: por tanto imperfecta siempre e incompleta” (Alessandro Baricco)

Empezaré escribiendo esta especie de “carta”, teniendo en cuenta que quizá el receptor piense que ya se habló mucho del tema o que ya existen suficientes investigaciones. Y es verdad. No hay muchos escritos sobre la mecánica de las cajas musicales o la psicología del actor en las películas surrealistas, pero sí muchos sobre medios de comunicación, la cultura y su desarrollo en la sociedad y los cambios que ha producido y que se han producido dentro de ellos. Por ello intentaré (en la medida de lo posible) ser amena y plantear puntos interesantes.
No haré como algunos teóricos o especialistas que cuando hablan de los fenómenos que ocurren en la sociedad (o en el patio humano) lo hacen como si hablaran de los fenómenos que les ocurren a los monos o a los pájaros del Caribe. Por eso, me tomaré como punto, como ejemplo, como testimonio, si se quiere, como conejillo de indias.
Yo: soy blogger hace más de un año; tengo un facebook con más de mil contactos; escucho música y veo películas desde mi laptop, visito constantemente la Wikipedia para enterarme de algunas cosas interesantes; la televisión me acompaña e intento verla diariamente; prefiero escribir en mis cuadernos que escribir en la pantalla de la computadora; llevo a todas partes mi mp4 con toda la música que bajo de internet y la escucho en todo momento; no me gusta leer desde pantallas, prefiero leer mis libros físicos y hojear cada una de sus páginas; me fascina el cine (mi computadora está llena de películas que bajo de internet un poco compulsivamente. En especial me gusta el cine independiente, el francés y el surrealista) y la literatura; en general, disfruto de apreciar el arte en todas sus expresiones; escribo siempre; no me gustan los ipads, iphones, televisores de última tecnología y derivados; me gusta leer el periódico en físico; escucho de vez en cuando la radio; tengo un celular pero, no me encanta la idea de tenerlo; disfruto de muchas conversaciones vía msn o vía facebook; he conocido gente a través de las redes sociales; tengo una cuenta en twitter la cual no uso demasiado; a veces leo algunas noticias por internet; me gusta mucho conversar y enterarme de nuevas cosas; pocas veces he participado en foros de internet o comentado en ellos; leo algunos blogs, de vez en cuando; no me encanta mandar mails.

Ahora no se puede hablar de medios de comunicación sin tecnología. Tecnología y medios de comunicación, Medios de comunicación y tecnología. Son como dos hermanas que no importa cuánto se pelen, siempre están juntas, como dos novios. Como Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir, como la crema volteada con la miel. Difícil y terrible imaginarse un mundo, una sociedad, un imaginario mental sin medios de comunicación o sin desarrollo cultural. Pero también complicado adaptarse y aceptar todos sus cambios, sus mutaciones, sus transformaciones, sus olvidos y sus repercusiones. Debo reconocer que soy una futura periodista a la que no le entra totalmente en la cabeza todas estas nuevas tecnologías. Las acepto en parte, a las que me acomodo, pero le tengo recelo a algunas. Extraño los vhs ¿A ustedes les sucede lo mismo?
A Alessandro Barico: Alessandro…. “Los Bárbaros”, qué buen libro. Escrito de una manera amigable. No tienes una mirada fatalista ni conservadora como muchos otros autores que tratan e investigan del tema. Has conseguido reconciliar a las nuevas tecnologías y el comercio con la cultura y los medios de comunicación. Te acercas al fenómeno con delicadeza, buscando los detalles, desmenuzando el asunto. Una mirada de la que hay que aprender mucho (y lo digo también, por mi caso personal), debo aceptar mejor las mutaciones, como tú dices. Quizás soy un poco conservadora para estos tiempos.

Barico, en el texto mencionado, plantea tres ideas que me parecen importantes e interesantes para discutir el tema que estoy tratando y sobre las cuales trataré a lo largo de este texto: la nueva sensibilidad cultural que está surgiendo a raíz de los cambios en las tecnologías y en los medios de comunicación; la inmediatez en el consumo, las secuencias y la variedad de contenidos a las que las personas se ven expuestas constantemente; y la idea de que no se puede relacionar el avance tecnológico con la desgracia o la decadencia cultural si se quiere entender integralmente estos cambios.
“La nueva sensibilidad cultural” Suena bonito. Sucede que muchos teóricos, pensadores, filósofos, etc, conciben a “LA cultura” como algo sagrado y sacrosanto, como algo estático, clásico, inamovible y elitista. Con tantos cambios tecnológicos y en los medios de comunicación, la cultura, por así decirlo, se ha democratizado, se ha vuelto más accesible, más dinámica. A pesar de las resistencias y algunos conservadurismos, esta idea está siendo cada vez más aceptada. Las manifestaciones de la cultura de masas o de las culturas populares cada vez son más reconocidas. Salvo algunas excepciones ¿Quién iba a pensar que en los últimos años se alaben o reconozcan publicaciones como la saga de “Twilight” o la trilogía cinematográfica de “Stars wars” o la música chicha y la cumbia? Hoy, uno puede tener en su mesa de noche el segundo libro de Twilight y si quiere “Sueño de una noche de verano” de Shakespeare (No digo que esta idea me encante, pero es así. Y no está mal, y el que sea así no significa la “barbarie”).
Con ello quedan desterradas las ideas de filósofos como Theodor Adorno cuando dice:
“Hoy las obras de arte como las directivas políticas, son adaptadas oportunamente por la industria cultural, inculcadas a precios reducidos a un público reluctante, y su uso se torna accesible al pueblo, como el de los parques. Pero la disolución de su auténtico carácter de mercancía no significa que sean custodiadas y salvadas en la vida de una sociedad libre, sino que ha desaparecido incluso la última garantía de que no serían degradadas a la condición de bienes culturales. La abolición del privilegio cultural por liquidación no introduce a las masas en dominios que les están vedados, sino que en las condiciones sociales actuales contribuye justamente a la ruina de la cultura, al progreso de la bárbara ausencia de las relaciones”.
Baricco plantea que tanto en la literatura, como en el cine, la música, el internet e incluso bebidas como el vino o deportes masificados como el fútbol, ha cambiado algo, la tecnología y la comercialización los han transformado pero no necesariamente para mal, no para dejar de ser lo que son en sí (o lo que se entiende que son), sino simplemente para poder ser percibos de una manera distinta pero con la misma “esencia”. Quizás lo mismo pensaban los burgueses del el siglo XV, cuando llegó la imprenta con Gutemberg y desterró el manuscrito. Quizás, para decirlo en palabras del crítico de arte Walter Benjamin, pensaron que la reproducción técnica de los manuscritos les quitaba el “Aura” o, como diría Barico, el “Alma” a las letras y mensajes preciados de los libros. Pero no. Es simplemente una nueva manera de concebirlos y de consumirlos. No es fácil de aceptarlo, lo sé. Es interesante cómo se lo pregunta Barico en torno a los libros, pero, en el fondo, en torno a todas las otras manifestaciones culturales y medios de comunicación:
“¿qué clase de mundo ha sido generado por una mutación de este tipo? La equivalencia entre comercialización en auge y destrucción es real? ¿La idea de que se trata de un genocidio en el que estamos aniquilando es una idea inteligente o falsamente inteligente? No se trata de que me interese en particular el destino de los libros, es que ahí se está disputando un interesante partido: ¿es verdad que el énfasis mercantil mata el rasgo más noble y elevados de los gestos a los que se aplica?”.
¿El énfasis mercantil?, suena un poco feo para mí. Y (mea culpa), debo reconocer que muchas veces he satanizado al cine “comercial” en defensa del cine independiente y (según yo) más “interesante” y he hecho algo parecido con el tema literario. Pero vamos, aunque me cueste decirlo, es necesario despojarse un poco de estos pre-juicios y estereotipos. No todo lo “comercial” tiene que ser malo, hueco, vacío o tonto. Además, con el alcance de los medios de comunicación y el consumo grandemente masificado que se tiene de ellos, es complicado que una manifestación cultural, por ejemplo una película o un nuevo libro o una nueva canción, no se vuelva parte de la cultura de masas o no se vuelva “comercial”. Y una segunda cuestión, con todas estas mutaciones de las que vengo hablando a lo largo de este texto, ya no existe (o ya no es tan válido) “El paradigma del experto”. Como lo plantea Henry Jenkis en “Adoración en el altar de la convergencia”:
“Podríamos entender esta discusión en términos de la distinción entre la noción de inteligencia colectiva de Piere Lévy y lo que Peter Walsh ha descrito como “el paradigma del experto”. Walsh sostiene que nuestros supuestos tradicionales sobre la pericia y el conocimiento se están derrumbando, o al menos transformando, en virtud de los procesos más abiertos de comunicación en el ciberespacio. El paradigma del experto requiere un cuerpo definido de conocimientos que puede dominar un individuo. Las clases de cuestiones que prosperan en una inteligencia colectiva, sin embargo, son abiertas y profundamente interdisciplinares; se deslizan rebasando los límites y hacen uso de los conocimientos combinados de una comunidad más diversa”.

Entonces, veamos…“Inteligencia colectiva”, un nuevo término para el patio humano. Un buen ejemplo para explicarla (creo yo) es el caso de la famosa Wikipedia (sí, esta especie de enciclopedia virtual a la que muchos profesores universitarios odian). La cuestión es así de sencilla: millones de personas a lo largo de todo el amplio patio humano comparten sus conocimientos sobre determinado tema (desde la 2da guerra mundial hasta el “Chi you”), en nueve idiomas distintos, lo hacen porque les da la gana, porque lo disfrutan. Eso es inteligencia colectiva. Pero volvamos un momento al “paradigma del experto”. Veamos, si antes la vecina de al frente de tu casa decía que Rembrandt pintaba desastrosamente, lo más probable es que el otro grupo de vecinas se escandalizasen un poco y digan algo como que “Rembrandt es Rembrandt, no hay discusiones”. Difícilmente sucede esto hoy en día, cuando hablamos de cine o de literatura contemporánea. El paradigma del experto se ha desvanecido o casi disuelto.
Al cine: Para esta dedicatoria citaré a Walter Benjamin en “La obra de arte en la era de su reproductividad técnica”: “El cine no sólo se caracteriza por la manera como el hombre se presenta ante el aparato, sino por cómo con ayuda de éste se representa al mundo en torno. (…) El cine ha enriquecido nuestro mundo perceptivo con métodos que de hecho se explicarían por los de la teoría freudiana. (…) el cine aumenta por un lado los atisbos en el curso irresistible por el que se rige nuestra existencia, pero por otro lado, nos asegura un ámbito de acción insospechado, enorme”. Gracias cine. Por enriquecer mi mundo perceptivo, por distraerme, por educarme, por hacerme sentir tanto y hacer que me pierda en tus colores infinitos plasmados en las pantallas. Gracias por ser uno de mis pasatiempos favoritos, por cambiarme la manera de ver las cosas, por hacerme pensar. Por hacer del patio humano un lugar más interesante.
Entonces, hasta este punto queda claro que, como plantea Baricco, no se puede (o no se debería) relacionar el avance tecnológico con la desgracia o la decadencia cultural si se quiere entender integralmente estás mutaciones o esta “nueva civilización” (los bárbaros, como los llama Barico). Sucede que, en la historia, estos cambios chocantes y que han causado escándalo en diferentes épocas, parecen ser cíclicos. Ocurrió con la novela burguesa, con la televisión, con la aparición de los videojuegos, etc. En cuanto al arte y a las manifestaciones culturales, como vengo sosteniendo desde líneas arriba, éstas también han cambiado y se han transformado gracias a la tecnología y a los medios de comunicación. Pero, hay nostalgia, claro que la hay. Difícil adaptarse a tanta mutación. Como lo analiza el historiador George Didi-Huberman en “Ante el tiempo: historia del arte y anacronismos de las imágenes” cuando dice que la historia del arte siempre está por recomenzar o cuando sostiene:
“Así la novedad (el origen-torbellino) exige comenzar, no con algo como la idea de una edad de oro –aquí representada por el arte griego–, sino, al contrario, con su destrucción, que se ofrece en eco directo y explícito con el estado del mundo “civilizado” en 1945, momento el que el pintor se siente “comenzando” verdaderamente su obra. He aquí por qué el artista de hoy puede sentirse más cercano a un fetiche de las islas Marquesas, del que no comprende nada, que a una estatua griega, que sin embargo, constituye su pasado estético más intrínseco”.
Así pues, con tantos años de cambios en el patio humano, el arte y las manifestaciones artísticas, también se han visto afectadas o cambiadas; recomienzan, se vuelven a escribir y a pintar pero no dejan de ser lo que son. Porque el mundo y todo lo que ocurre en él no es estático ni está sellado a prueba de movimientos. Parece que hubiese un afán escondido porque no cambien las cosas nunca, para que se queden estáticas. Quizás es que los grupos que tienen “el poder, el conocimiento, la última palabra”, temen ser desplazados. Bueno, si dejaran de tener una postura tan anacrónica y poco tolerante, quizás no serían desplazados. Los cambios no suponen un paso encima o adelante, suponen un paso lateral, al costado. No se elimina lo anterior, cambia, se enriquece, se transforma. Los contenidos siguen existiendo y seguirán existiendo en nuestro patio humano hasta que se termine nuestra civilización. Vivimos en una era de convergencias.
Convergencias. Para hablar de ello, citaré nuevamente al profesor y periodista Henry Jenkins:
“A su vez, la convergencia mediática incide en nuestra manera de consumir los medios. Un adolescente que está haciendo sus deberes puede hacer juegos malabares con cuatro o cinco ventanas: navegar por la red, escuchar y descargarse archivos Mp3, chatear con amigos, escribir un trabajo con el procesador de textos y responder a correos electrónicos, cambiando rápidamente de tarea. La convergencia está teniendo lugar en los mismos aparatos, en la misma franquicia, en la misma compañía, en el cerebro del consumidor y entre los mismos fans. La convergencia implica un cambio tanto en el modo de producción como en el modo de consumo de los medios”.

Como lo sostenía McLuhan en su tiempo, cuando decía que “Es imposible comprender los cambios sociales y culturales si no se conoce el funcionamiento de los medios de comunicación”, la tecnología y los medios de comunicación (que son extensiones de nuestros sentidos, como dice él), están sumamente ligados a nosotros en todos los sentidos. En el patio humano, no consumimos una sola tecnología, necesitamos muchas, nos nutrimos de muchas. Y el surgimiento de una nueva, los cambios o el avance de otras, no hace que olvidemos a la anterior. Todas convergen y conviven en un mismo espacio del patio humano y en nuestros imaginarios mentales. No porque llegó el internet a revolucionar lo establecido, dejamos de ver la televisión o escuchar la radio. Yo veo televisión (y sospecho que usted también). Lo que ha cambiado es que los medios, para triunfar en la audiencia, se están haciendo mucho más participativos: los programas concurso por televisión, los reality shows, los programas de consejería por la radio, etc. En términos de McLuhan, como si todos los medios quisieran enfriarse. Quizás es lo que pida la audiencia: la participación, la “inteligencia colectiva”.
A la televisión: Gracias por la compañía durante tantos años. Por contarme y mostrarme cosas que nadie me quería mostrar. Por asustarme, por informarme, por entretenerme. Por estar en on aunque no te prestara atención y me encontrara navegando en la internet, durmiendo o leyendo algo. Te adecúas a todos los cambios, por eso todos te tienen en sus casas, te miran. No eres una cajita boba, como algunos tontos dicen.

Llegó el momento de pasar al último punto que trataré en este texto: la inmediatez en el consumo, las secuencias y la variedad de contenidos a las que las personas se ven expuestas en este patio humano. Es interesante cómo lo analiza Barico a partir del modo de adquirir experiencia. Cómo ésta ha cambiado a través de los años y con las nuevas tecnologías, con la nueva civilización perteneciente a los bárbaros. Hace treinta años, probablemente, uno adquiría experiencia o conocimiento a través de un único libro, un único discurso escolar, un único discurso en la casa. Hoy eso sería imposible. Con tanta información y tantas ideas, imposible conformarse o aceptar tan sólo unas cuantas. Con nuestros cerebros acostumbrados a apretar botones y cambiar contenidos con ellos (y con tan sólo esa acción), más difícil aún. Un clic nos puede llevar a mundos distintos. Como dice Barico a “multiplicar la cantidad de mundo coleccionable en nuestro rápido surfing”. Ello constituye las “secuencias sintéticas” o “secuencias de consumo”:
“El punto exacto en el que se dispara su diferencia es la valoración de lo que puede significar, hoy en día, adquirir experiencia. Podríamos decir: encontrar el sentido. Es ahí donde ellos ya no se identifican con el manual de buenas maneras de la civilización que les toca y que, a sus ojos, ofrece únicamente retorcidas no-experiencias. Y vacíos de sentido. Es ahí donde se dispara esa idea suya de hombre horizontal, de sentido distribuido en la superficie, de surfing de la experiencia, de redes de sistemas de paso: la idea de que la intensidad del mundo no se da en el subsuelo de las cosas, sino en el fulgor de una secuencia dibujada en la velocidad, en la superficie de lo existente”.

Y no creo que estos “sistemas de paso” constituyan contenidos efímeros, vacíos o carentes de significado. Sucede simplemente que son muchos. En internet, por ejemplo, de un link pasas a otro link y luego a otro, y puedes pasarte en esta operación durante horas y, en cada link encontrar un pedacito de información que te interesa. La unes y armas tu rompecabezas para este mundo coleccionable que tenemos en el patio humano.
Luego de todo lo dicho hasta aquí (con agradecimientos, incluidos) debo decir que no sé si soy una bárbara, una semi bárbara o una post-bárbara. Tal vez les haya resultado un poco conservadora para estos tiempos. Tal vez lo sea. Intento no serlo. Intento luchar contra mis barreras mentales y acogerme cada vez más a las nuevas tecnologías aceptar los cambios como positivos a pesar de las nostalgias. De lo que sí estoy completamente segura es de que nuestro mundo no es estático (nunca lo fue y nunca lo será, felizmente) y que los cambios no son malos. Las mutaciones hacen que este patio humano sea más interesante. Cambiar, romper paradigmas y esquemas. Eso me lo enseñó mi escritor favorito y alguien a quien yo admito mucho: Julio Cortázar, cuando escribió la famosa no-novela o contra novela “Rayuela”. Qué escándalo el que causo el Cronopio, qué escándalo. La gente le teme a los cambios pues. El temor paraliza. Pero, afortunadamente, no ha logrado paralizar este mundo que, ahora más que nunca, lo percibo en movimiento y dinamismo, avanzando a pasos agigantados con los medios de comunicación, las tecnologías y las cada vez más gigantes industrias culturales.

DH





Reportaje: El placer sin la carne

4 01 2011

VEGETARIANOS EN LIMA, TENDENCIA EN ASCENSO

El placer sin la carne

Mary –que tiene 21 años y es vegetariana desde hace tres–, camina pausadamente en la Bioferia que se monta todos los sábados al costado del parque Reducto número dos, en Miraflores. Anda en busca de algo agradable para almorzar. Ya son más de la una de la tarde y sus jugos gástricos se desesperan por triturar alimento. Sabe –felizmente– que aquí podrá encontrar algo para comer que no contenga carne y que no le dirán, como tantas otras veces “Ah, la chica vegetariana, ¿qué comes, pasto?”.
Así como ella, habitan en la capital un considerable número de vegetarianos y vegetarianas que lidian cotidianamente para mantener su régimen alimenticio no importa cuán dificultoso sea hacerlo. Ya sea por motivos éticos, ecológicos, culturales o de salud, ellos han elegido acogerse a este estilo de alimentación que, al parecer, está teniendo cada vez más adeptos en un país como el nuestro (en la capital, más específicamente), que, a decir verdad, se caracteriza más bien por comidas yuxtapuestas en las que abunda la carne en todas sus formas y colores.
¿Cómo sabemos que este régimen alimenticio está teniendo más adeptos y más presencia en la capital? Evidencia uno: la oferta de restaurantes vegetarianos está aumentando, incluso en distritos en los que el vegetarianismo no pensaba en asomarse (como el cercado de Lima o Lince). Si hace diez años había en proporción 6 restaurantes vegetarianos, ahora existe el doble (entre los reconocidos y los no tan reconocidos). Evidencia dos: aunque no existe ninguna agrupación oficial que incluya a todos los vegetarianos de Lima, en junio de este año se creó el primer grupo de vegetarianos del Perú llamado “Unión vegetariana del Perú”, que, hasta el momento, cuenta con 1081 miembros. Evidencia tres: el junio pasado se inauguró la primera biotienda en Lima, especializada en productos orgánicos y vegetarianos.
Según encuestas especializadas y perfiles de mercado, en países como la India, Reino Unido, Alemania, España o Estados Unidos, los Estados y las municipalidades de los mismos han realizado sondeos oficiales para determinar el porcentaje de población vegetariana en dichos lugares arrojando un 40%, 7%, 9%, 0,5% y 4 %, respectivamente. Ni en el Perú, ni en Lima se han efectuado este tipo de encuestas, por lo tanto, no se puede saber a ciencia cierta el número o porcentaje de vegetarianos que existe. A pesar de ello, debido a la demanda cada vez mayor de restaurantes y productos vegetarianos, se puede sospechar que esta minoría se está haciendo cada vez más numerosa en la capital. Pero ¿Se les estará respetando como minoría? ¿La oferta vegetariana estará satisfaciendo sus demandas? ¿Es viable ser vegetariano en Lima?

¿PASTO NOMÁS?: POINTS VEGETARIANOS
Por estos días, a un vegetariano ya no se le hace tan difícil encontrar un lugar para comer o encontrar comida que se ajuste a su régimen alimenticio, a diferencia de antaño. Si bien es cierto, por ejemplo, en las cafeterías o comedores de universidades como La Universidad de Lima, La Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas, La Universidad del Pacífico, La Pontificia Universidad Católica o La Universidad Ricardo Palma, no existe ningún plato vegetariano en el menú o en la carta, ni en la mayoría de comedores de oficinas; existen cada vez más restaurantes en diversas zonas de la capital para satisfacer la demanda de este grupo de personas. Pero, como ellos no comen pasto, esta parece estar resultando insuficiente.
Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), Lima tiene más de siete millones de habitantes. Para toda esta cantidad de personas, la guía oficial vegana y vegetariana de Lima, sólo registra doce restaurantes: “Los Girasoles”, “Miski Wasi”, “La pecera”, “Los frutales”, en el Cercado de Lima; “Sweet Home”, en Surco; “Sampe’s”, en Lince; “Vida light”, “El paraíso de la salud”, “Vida sana”, en el Centro de Lima; y “Sabor y vida”, Tai I”, “Govinda”, “Bircher Benner”, en Miraflores. Además, hace cinco meses se abrió en el mismo distrito, la primera biotienda en la capital, especializada en productos orgánicos y vegetarianos: Punto Orgánico.
Humberto Guerrero tiene cincuenta y cinco años, es vegetariano desde los diecisiete, y en el año 1989 decidió emprender un proyecto llamado “Sabor y vida”. En marzo del mismo año abrió un restaurante con el mismo nombre y hoy en día es uno de los más concurridos restaurantes vegetarianos de la capital y además, uno de los más accesibles por sus precios económicos.
Acogedora y pintada de verde limón, una casona miraflorina es el lugar escogido para montar el restaurante. Para Humberto, quien además de ser vegetariano estudió nutrición en la universidad Nacional Mayor de San Marcos, esto más que un negocio es un ideal mediante el cual ha difundido el vegetarianismo durante más de veinte años.
Mientras se mueve de un lado a otro atendiendo a sus clientes y acomodando los manteles floreados del restaurante, cuenta que decidió ser vegetariano por cuestiones culturales: “El vegetarianismo es una cultura. Si Ghandi lo era, si Protágoras lo era”, ¿por qué no serlo yo?”, dice con seguridad.
Lo particular y novedoso de este restaurante es que adapta todos los platos de la sabrosa comida criolla a la dieta vegetariana. Así, se ofrecen lomo saltado, causa rellena, cau-cau, estofado, entre otros. Para Humberto se vegetariano no es caro en lo absoluto. Cuenta que el menú cuesta siete soles cincuenta, ocho soles cincuenta en domingos y feriados y que el plato a la carta más caro vale doce soles.
En la época que Humberto se volvió vegetariano la presión era mucho más fuerte, había mucho menos conocimiento hacia este régimen alimenticio, sostiene. Sin embargo, considera que pese al aumento en la demanda, la oferta de este tipo de locales en Lima aún es insuficiente: “Además, hay mucha información suelta sobre el tema. Si bien hay un considerable respeto hacia los vegetarianos, seguimos siendo una minoría, hace falta más conocimiento a fondo”, dice enfáticamente.
Se casó con una vegetariana y sus tres hijos, ahora jóvenes de 25, 21 y 18 años, se criaron bajo este régimen y lo mantuvieron. Ahora también trabajan en conjunto con sus padres para mantener el restaurante y difundir el vegetarianismo. Humberto comenta que en la universidad ha sido complicado para sus hijos encontrar qué comer porque, como se mencionó al inicio, en la mayoría de universidades no se incluyen ningún plato vegetariano. “Los líderes académicos y sociales no han logrado entender esta propuesta. Están encerrados en la tradición”, afirma.
El caso de “Punto Orgánico” es mucho más reciente. Las hermanas Jimena y Gracia Florez-Estrada, decidieron unir esfuerzos para abrir la primera biotienda de la capital que brinde una amplia gama de productos especializados para vegetarianos, veganos o para las personas que quieren comer comida orgánica más saludable. Se ofrecen desde panes, cereales, verduras, frutas, hasta lácteos y granos especiales.
La tienda, ubicada en una zona céntrica de Miraflores, se inauguró el 15 de de junio de este año. Según Jimena Florez- Estrada, tuvo bastante acogida. Ella es desde hace algunos años, casi vegetariana (no come ninguna carne excepto pescado). Cuenta que la idea de abrir la tienda no sólo fue comercial o con la intención de tener un negocio próspero sino para difundir un régimen alimenticio más saludable. Para ella este es “El único estilo de vida que te puede ayudar a curar o prevenir enfermedades” y coincide con Guerrero en que falta difusión con respecto a alternativas de alimentación saludable.

¿TE HACEN FALTA VITAMINAS?
Según una encuesta realizada en el 2002, a nivel mundial, por la revista Times y la CNN, el mayor porcentaje de personas (32%) se vuelve vegetariano por temas de salud. Seguido de un 21 % por derechos y amor a los animales, un 15 % por la presencia de aditivos y hormonas en las carnes, un 13 % por rechazo al sabor de la carne, un 6 % por razones religiosas y un 4 % por preocupación hacia el planeta.
Precisamente por el tema de la salud es que, en algunos casos, puede ser complicado el adecuarse a este nuevo régimen. Ser vegetariano implica todo un proceso de adaptación, el cual debe ser guiado, de preferencia, por un nutricionista o un médico.
Existe toda una discusión permanente, desde hace unos años, sobre si es bueno o no para la salud introducirse en este régimen y permanecer en él. El principal motivo de disputa gira en torno a la vitamina B-12. Según especialistas, esta vitamina es esencial para la síntesis de la hemoglobina, la elaboración de células y el buen estado del sistema nervioso; por ello es que su ausencia, puede provocar una anemia perniciosa o un debilitamiento general. El problema con el régimen vegetariano, que prescinde de la carne, es que esta vitamina no se encuentra en los vegetales, sólo se encuentra en fuentes animales.
Para la doctora Juana Gamarra, bióloga y gastroenteróloga, una alimentación mixta y balanceada es lo más recomendable para una buena salud. Sostiene que existen un grupo de ácidos grasos que sólo se pueden encontrar en los alimentos de origen animal y que son esenciales para el funcionamiento óptimo del cuerpo.
Explica que el cuerpo, por motivos biológicos, sólo absorbe entre un 30-40% de las proteínas de origen vegetal, mientras que entre un 70-80% de las proteínas de origen animal. Por tanto, un vegetariano debe comer casi el doble para poder llegar al mismo nivel de proteínas absorbidas y que el organismo requiere.
“No todos los cuerpos tienen el mismo metabolismo”, sustenta enfáticamente. Por ello cree que no todas las personas están en condiciones de adoptar un régimen vegetariano. Ello lo ve reflejado en algunos de sus pacientes. Dice que el 60 % de sus pacientes vegetarianos, presentan problemas de salud, principalmente anémicos. Por ello señala que “La elección debería estar de acuerdo con lo que cada cuerpo necesita”. Pero siempre con una supervisión nutricional y médica.
En cuanto a la vitamina B-12, sostiene que su ausencia en el organismo causa definitivamente anemia, y más específicamente, anemia de tipo megaloblástica. Por ello cree que el vegetarianismo, en todo caso, debe de ser acompañado con suplementos alimenticios que contengan esta vitamina.
A pesar de estos evidentes riesgos, señala que el vegetarianismo también puede traer algunas ventajas. Entre ellas: la limitación de las grasas en el cuerpo, el buen funcionamiento del sistema digestivo, la buena cantidad de fibra en el cuerpo, entre otras.
Humberto Guerrero, nutricionista también, opina de una manera distinta. Cree que una dieta estrictamente vegana podría causar algunos problemas de salud, más no aquella que es sólo vegetariana. Desde su experiencia personal de más de treinta años, señala que, al contrario de traerle problemas de salud, esta le ha mejorado considerablemente.
Sostiene que lo de la vitamina B-12 es relativo ya que, en último de los casos, podría ingerirse como un suplemento nutricional sin causar ningún tipo de daño al organismo. Como nutricionista, se ha encargado a través de los años de elaborar dietas variadas vegetarianas, las cuales considera que poseen los nutrientes diversos y necesarios que el cuerpo necesita.

VEGETARIANOS 2.0 Y CRÓNICAS VERDES
El mes pasado, según la NAVS (Sociedad Vegetariana de América del Norte), que es una de las sociedades más organizadas y numerosas de vegetarianos en el mundo, se celebró (a nivel mundial) el mes de concientización vegetariana. Un plazo que tiene como objetivo ofrecer los servicios de salud ambiental, éticos, humanitarios y personales de un estilo de vida vegetariano.
Este hecho no resultó ajeno ni lejano para los vegetarianos de Lima. Y es que, por más que no existe una asociación ni grupo oficial reconocido por las autoridades de la capital que reconozca a los vegetarianos, desde el año pasado se creó una página web que funciona como foro llamado vegetarianosperú.tk, la cual intentaba unir esfuerzos para congregar a esta minoría de personas. Luego de casi un año, dicho foro se trasladó a un grupo de facebook con el nombre de “Unión vegetariana del Perú” la cual actualmente cuenta con 1081 miembros. Este grupo es el que se ha encargado de promover en el mes de Octubre todas las actividades en pro del vegetarianismo: parrilladas, marchas animalistas, reuniones para comentar experiencias, entre otros. Se definen a sí mismos como: “Un punto de encuentro para la difusión del vegetarianismo en el Perú. La meta es ser una un grupo numeroso, capaz de realizar actividades que ayuden a los animales y la preservación del medio ambiente .Además de compartir ideas y nuevas recetas para disfrutar el ser vegetariano de corazón”.

A sus 21 años, Mary Gutiérrez, estudiante de noveno ciclo de publicidad en la Universidad San Martín de Porres, es la principal responsable de la creación del foro y grupo en facebook antes mencionado. Las preguntas, risas, desacuerdos y discusiones que tuvo que pasar en el proceso de cambio de hábitos alimenticios y de consolidarse como vegetariana (desde hace tres años), no le impidieron seguir firme en su decisión e incluso, intentar difundir el vegetarianismo. “Ahora lo tomo con calma”, dice riendo. Recuerda con una gracia inusual cuando se sentaba en una pollería rodeada de todos sus amigos con su plato de verduras y carne de soya (que traía de su casa), mientras todos se devoraban los pollos a la brasa.
“Se nos ignora un poco”, dice algo apenada, mientras acomoda un prendedor que se desprende de su bolso y destella con una frase en marco rojo “No comer carne es dejar vivir a los animales”. Ella nunca ha tenido ningún problema de salud por llevar este régimen alimenticio. Esta es una de las razones por las que considera que es bueno difundir esta manera de alimentarse.
El grupo, dice, tiene miras de expandirse a provincias (Si bien se llama “Unión de vegetarianos del Perú”, reconoce que por el momento está centrado sólo en Lima) y, en un futuro, abrir un local que sirva de punto de encuentro. De momento, a través de sus reuniones y eventos, van armando una masa crítica cada vez más sólida confiados en que esta tendencia alimenticia y este estilo de vida cobrarán más adeptos y serán mejor tolerados en nuestra sociedad.

DH





Los números de 2010

2 01 2011

Los duendes de estadísticas de WordPress.com han analizado el desempeño de este blog en 2010 y te presentan un resumen de alto nivel de la salud de tu blog:

Healthy blog!

El Blog-Health-o-Meter™ indica: Wow.

Números crujientes

Imagen destacada

Un Boeing 747-400 transporta hasta 416 pasajeros. Este blog fue visto cerca de 9,700 veces en 2010. Eso son alrededor de 23 Boeings 747-400.

En 2010, publicaste 52 entradas nueva, haciendo crecer el arquivo para 70 entradas. Subiste 60 imágenes, ocupando un total de 15mb. Eso son alrededor de 1 imágenes por semana.

The busiest day of the year was 24 de septiembre with 102 views. The most popular post that day was Entre lo establecido y lo no aceptado: Contracorriente.

¿De dónde vienen?

Los sitios de referencia más populares en 2010 fueran facebook.com, twitter.com, search.conduit.com, 20blogs.pe y derribandomuros.com.

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Lugares de interés en 2010

Estas son las entradas y páginas con más visitas en 2010.

1

Entre lo establecido y lo no aceptado: Contracorriente septiembre, 2010
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2

Las estatuas junio, 2010
2 comentários

3

Reportaje sobre los emos: Juventud emocional julio, 2010
6 comentários

4

Recomendación para leer 3 noviembre, 2009

5

Recomendación para leer 2 (extracto de 100 años de soledad) octubre, 2009
1 comentario








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