Reportaje sobre los emos: Juventud emocional

26 07 2010

TRIBUS URBANAS EN LOS JÓVENES PERUANOS DE HOY

Juventud Emocional

LOS DENOMINADOS “EMOS”, TANTAS VECES CRITICADOS, TANTAS VECES RECHAZADOS, TANTAS VECES AGREDIDOS. ¿SERÁ QUE TIENEN PROBLEMAS PSICOLÓGICOS O SÓLO UNA FORMA DE VIDA DISTINTA A LA DE MUCHOS?

**Diana Hidalgo

A lo lejos está Lorena, vestida con ropa negra, pegada al cuerpo –que deja mostrar bastante su delgadez–, con zapatillas fucsias, una mirada casi tapada por el exceso de delineador negro que se funde junto a sus ojos y una sonrisa tímida. Lorena es una chica emo, que como muchos otros, se reúnen en la Plaza Francia (ubicada en el centro de la ciudad), a conversar, a caminar, a escuchar música, a compartir ideas en común.

Cuando en los años ochenta surgió el término “emo”, era sólo para referirse a un tipo de música que se derivaba del hardcore-punk, pero que era mucho más lenta y “sentimental”. Con el paso de los años, y de las generaciones musicales “emo”; ahora el término no sólo se utiliza para aludir a este tipo de música, sino a toda una suerte de cultura juvenil; una tribu urbana llena de simbología y de características específicas.
Lo jóvenes emo, se caracterizan por vestir mayormente de negro (combinando con algunos accesorios de colores estridentes: fucsia, morado, rojo, etc), utilizan en el cabello, un cerquillo que les tape gran parte de los ojos, los ojos muy maquillados de negro; algunas veces piercings o tatuajes. Escuchan la música emo, que es lenta y con letras sumamente sentimentales. Su ideología es totalmente pacífica para con los demás (salvo cuando se sienten gravemente atacados), valorizan muchos los sentimientos (amor, amistad, tristeza, etc.), y consideran que es fundamental expresarlos. Algunos se infringen daño a sí mismos cuando se sienten muy deprimidos. Pero sólo son algunos, todos no están de acuerdo con éstas prácticas.

Muchos jóvenes –e incluso personas de todas las edades– cuestionan la validez de estas maneras de agruparse, de estas tribus urbanas. Dentro del ambiente emo, incluso, se critica a muchos que se dicen llamar “emos”, pero que solo lo hacen por la ropa, ya que según algunos, no tienen ni la ideología, ni escuchan la música emo. Es decir, son los llamados “poseros”.

Para Lorena, de estos “poseros” hay un montón, pero entre ellos se conocen y saben quienes son “los verdaderos”, ella dice que no le molesta que la llamen emo, ni que la critiquen los demás; aunque señala que las críticas son bastantes duras, sobre todo de otros grupos de jóvenes denominados “metaleros” y “punks”. A veces se arman peleas fuertes –dice algo apenada–.

Para el doctor Manuel Saravia, psicólogo y director del Instituto Gestalt de Lima (instituto psicoterapéutico, de comunicación y de relaciones humanas), desde siempre el ser humano se ha visto en la necesidad de pertenecer a ciertos grupos para poder autoafirmar su identidad y diferenciarse del resto. Esto es lo que pasa con los jóvenes que se denominan “emos” –afirma–. Agrega que los jóvenes que pertenecen a este grupo, son en su mayoría personas tristes o melancólicas, con cierto grado de depresión y con un dolor emocional profundo. Algunos de estos jóvenes pueden tener problemas familiares o incluso trastornos en la personalidad o patrones autodestructivos –agrega–. En el caso de los que se cortan, afirma que esto lo hacen para aplacar su dolor emocional. También afirma que la manera de vestirse y de actuar propia de ellos, puede ser por una necesidad de atención tremenda. Por último, agrega que en algunos casos los jóvenes emos, sólo lo son para reafirmar su identidad, y no porque tengan algún tipo de problema o algo por el estilo.

Por otro lado, el sociólogo Guillermo Nugent, sostiene que los jóvenes se insertan en las llamadas tribus urbanas con el fin de tener una intensa experiencia grupal, un sentimiento colectivo. Afirma que con el paso de los años, los espacios de “encuentro” y socialización han cambiado, en parte porque ha cambiado mucho la estructura familiar, en parte por la tecnología; esto hace que surjan las tribus urbanas como los emos –agrega–. Luego, sostiene que es un grupo de jóvenes que no hay por qué problematizar ni mirarlos con recelo, ya que lo que son y lo que hacen es su forma de vida, como tantas distintas que hay en el mundo. Por último, agrega que, es una comunidad de jóvenes que tiene una gran capacidad de simbolización (en la ropa, dibujos, etc.); y que esto es positivo ya que muchas veces ayuda a no canalizar todo en la violencia, sino simbolizarlo.

SABÍAS QUE…
1 La comunidad emo en el Perú, está comprendida por jóvenes de entre 13 y 28 años, siendo la mayoría entre 15 y 17 años.
2 La mayoría son mujeres.
3 Odian el reagetton
4 Los colores que más usan para vestirse son: negro, rosado, fucsia, morado y blanco.
5 Sus puntos de reunión son: Parque Francia, Plaza España, Plaza Washington, Jirón Quilca, galerías de la avenida Brasil.
6 Les encanta ir a fiestas y a conciertos





Reportaje sobre Pedro Huilca: ¡Huilca vive!

26 07 2010

¡Huilca vive!

PEDRO HUILCA, MARTIR DEL SINDICALISMO PERUANO, SIGUE PRESENTE EN LA MEMORIA DE TODOS LOS QUE SIGUEN LUCHANDO POR LAS CAUSAS DE JUSTICIA LABORAL EN EL PERÚ

**Diana Hidalgo

Como cada primero de mayo, se reúnen miles de sindicalistas en la plaza dos de mayo, frente al local de la CGTP. Emocionados, aguerridos y a voz en cuello gritan y claman por justicia laboral, por salarios justos; pero también sale un grito de gratitud y de lealtad: ese grito que dice: ¡Pedro Huilca! ¡Viva Pedro Huilca! Él, junto con otros importantes líderes sindicalistas, son recordados cada primero de mayo en esta manifestación.

Pedro Huilca Tecse, nació un valiente 4 de diciembre del año 1949, en la ciudad del Cusco. De una familia humilde con muy pocos recursos económicos, Huilca no pudo estudiar una carrera universitaria, ni terminar el colegio. Desde muy joven fue obrero, luego se enlistó en construcción civil. Donde siempre sobresalió por su tesón y valentía. Comenzó a formar parte de la CGTP (Central General de Trabajadores del Perú). En donde al tiempo, en el año 1980, se convirtió en secretario general. Por esos años en el Perú se vivía una situación difícil: la dictadura de Fujimori, acompañada de una intensa persecución a toda la
oposición a su gobierno, en especial a los grupos sindicales.

Huilca no sólo luchaba por el aumento de salarios, o la mejora de condiciones laborales, o los derechos de los trabajadores; Huilca luchaba por el Perú, por un cambio sustancial en la sociedad peruana. Y eso era lo que más le molestaba al entonces presidente Alberto Fujimori. Huilca siempre decía: “Por encima de nuestra libertad personal y aún de nuestras vidas, está la causa por la que luchamos, que sobrevivirá, sin duda alguna, al fujimorismo”.

Huilca, al igual que muchos otros sindicalistas, fueron tenazmente perseguidos en la dictadura Fujimorista. Persecución que culminó trágicamente con su asesinato, efectuado por varios individuos con armas de fuego de corto y largo alcance, cuando el dirigente se encontraba en el interior de su vehículo, en el distrito de Los Olivos. Se culparon a muchos por su asesinato, entre ellos al grupo terrorista Sendero Luminoso, sin embargo, luego de unos años, el grupo paramilitar “Colina” (por órdenes de Fujimori y su asesor Montesinos), confesó haber asesinado a Huilca.

Era un auténtico autodidacta –dice José Chaua González–, jefe de prensa de la GGTP. Un hombre muy preparado, ordenado, siempre puntual y capaz de congregar masas. Un hombre que tuvo mucha importancia en el debate político de esos años –dice algo nostálgico–. Tanto él, como Isidoro Gamarra y José Carlos Mariátegui, constituyen símbolos o emblemas de la CGTP y mártires del sindicalismo peruano.

Su carrera iba en ascendencia –dice orgulloso– sino lo hubieran matado, de todas maneras hubiera ocupado un cargo político importante. Hizo grandes aportes al interior de la Confederación: la restructuración de la bolsa de trabajo y la participación siempre activa en el debate político. Tras su asesinato se debilitó mucho la estructura de la CGTP –dice algo preocupado– recién logró una considerable estabilidad cuando en 1995, Juan José Gorriti toma el puesto de secretario general.

Pero la CGTP, sigue en la lucha; junto con las otras asociaciones sindicales que existen en el Perú: CUT, CATP Y CPT. Siguiendo las ideas de Mariátegui y con la imagen en la memoria de Pedro Huilca, ese luchador innato.

SABÍAS QUE…
1 En el juicio por el que se le procesa y ha procesado al ex presidente Alberto Fujimori, el caso Pedro Huilca, no se menciona y se ha retirado el documento de proceso
2 Recién en el año 2005 (7 años después del asesinato), la Corte Interamericana de Derechos humanos dio un fallo reconociendo que el grupo Colina, había asesinado a Pedro Huilca
3 La CGTP lucha por el sindicalismo clasista. Que dice que la única manera de que el trabajador haga respetar sus derechos, es transformando la sociedad
4 Pedro Huilca perteneció al PCP (partido comunista peruano).





Reportaje Albegue San Lucas: Ayúdalos a Ayudar

26 07 2010

Ayúdalos a ayudar

EL ALBERGUE SAN LUCAS FUNCIONA DESDE HACE SIETE AÑOS POR INICIATIVA LA ASOCIACIÓN SOLIDARIDAD EN MARCHA DEL MOVIMIENTO DE VIDA CRISTIANA. FUE EDIFICADO SOBRE UN ALBERGUE ANTIGUO PARA ANCIANOS, UBICADO EN EL DISTRITO DEL CALLAO

** Diana Hidalgo

Allí esta Natividad, echada en su modesta y acogedora cama, con la virgen María observándola desde la pared. Ella es una anciana de 98 años, que vive desde hace 5 en la Clínica Hogar San Lucas. No habla mucho –tal vez porque su edad y sus enfermedades no se lo permiten– pero, siempre espera que alguien de gran corazón le traiga por las tardes esos caramelitos de limón que tanto le gustan. Así como Natividad, hay otros 44 ancianos más que viven en este Albergue.

Este lugar fue inagurado el 18 de agosto del año 2003, por iniciativa de la Asociación Solidaridad en Marcha del Movimiento de Vida Cristiana; y además, con la ayuda y colaboración de la Cooperación Alemana, canalizada a través del Comité de Médicos Alemanes para el Tercer Mundo. La Asociación Solidaridad en Marcha, opera desde hace 21 años promoviendo el desarrollo humano y realizando obras y proyectos sociales a favor de los más necesitados. Aparte de la Clínica Hogar San Lucas, cuenta con otros proyectos, campañas y centros solidarios: Policlínico “Nuestra Señora del Carmen”, Policlínico “Nuestra Señora de la cruz”, centro solidario “San Pedro Apóstol”, centro solidario “Wiese” y centro solidario “Nuestra Señora de la reconciliación”.

El lugar no es muy grande –dice, Irene Serrón–, enfermera voluntaria en San Lucas desde hace 5 meses. Se disculpa por el aspecto inhóspito del lugar y por no haber escuchado el timbre a tiempo. Cuenta con tres pisos y 10 habitaciones –dice algo nerviosa– y, las habitaciones son compartidas. Hay habitaciones en las que duermen dos personas, en otras duermen cuatro, aquí todo se comparte. Además hay una salita de televisión –dice–, también un comedor, una cocina amplia y un patio con una gruta de la virgen María, en donde todas las tardes rezamos.

Ella cuenta que viene por su propia voluntad, por las ganas de ayudar –a pesar de que es enfermera técnica–, se las agencia para venir mínimo tres veces por semana a estar son sus “engreídos”. Sin embargo, dice que no hay muchos que piensan como ella, que sólo hay cuatro o cinco enfermeras voluntarias que acuden a este lugar. Los demás dice que son sólo personas que vienen de vez en cuando a traer donativos o a estar un rato con los “abuelitos”: a veces les traen dulces, frutas, ropita, etc.

No sabe cuál es el presupuesto mensual necesitado para mantener en óptimas condiciones este albergue, pero está segura de que el que existe ahora es muy poco. Los medicamentos y alimentos los obtienen enteramente por donaciones de personas de buena voluntad y, algunas veces, de instituciones.

En el albergue actualmente se encuentran hospedados 45 adultos mayores (con un rango de edad aproximado de 70 años para arriba), que han sido recogidos de las zonas más pobres del Callao. Este lugar les ofrece protección y vivienda a estos ancianos que se encuentran en situación de total abandono y pobreza extrema. Les brindan alimentación, vestido, asistencia en salud, pero, sobre todo un techo en donde vivir. Es decir, éstas 45 personas en estado de abandono, dependen única y exclusivamente de éste albergue para su subsistencia.

Irene insiste acerca de las donaciones, dice que ahora más que nunca las necesitan: hay un aire de tristeza en su rostro. Pero, cuando ve a Natividad, ella sonríe, le bromea, la abraza y Natividad responde. Ellos sólo necesitan una buena calidad de vida –dice– no sabemos cuánto más van a vivir, algunos están muy enfermos y ya muy mayores. Y es cierto, lo importante no es que estas personas vivan muchísimo tiempo más, sino que, vivan el presente y el futuro que tienen por delante, de una manera digna y segura.

TENGA EN CUENTA
1 Todos pueden ayudar, el albergue realmente necesita donaciones y asistencia de voluntariado
2 Los horarios de visita son: de lunes a sábado de 9 a 11 am, y de 2 a 4 pm
3 Se aceptan todo tipo de donaciones: medicamentos, ropa, alimentos, etc.
4 Cualquiera puede ser voluntario
5 Para contactos o más información, llamar a los teléfonos: 420-0973 o al 266-6171
6 También visitar la página web: www.solidaridadenmarcha.org o contactar Solidaridad en Marcha, a través del facebook





El carnaval de letras en hojas y Goyeneche

23 07 2010

Me aguanté todo el frío que tenía hoy, me abrigué bien y tomé un taxi rumbo a Jesús María. Destino: la 15a Feria Internacional del Libro de Lima. Como siempre estoy acostumbrada a olvidarme de la cosas, temí olvidar que la feria empezaba hoy, así que lo apunté en mi agenda Crayon. Por eso esque a la una de la tarde, en vez de estar caminando sin rumbo por la genial y fría Lima, estaba en ese taxi con destino a la feria. Bajo, golpea el frío, pago y entro: cámaras, gente moviéndose, sillas, micrófonos, tacos y el maravilloso carnaval de las letras magníficas en las hojas magníficas. Cada estand que visitaba estimulaba mis ganas compulsivas (y algo maniáticas) de comprar más libros. Los quería todos! Caminaba y caminaba y, de pronto, me entró una angustia macabra porque pensé que nunca iba a poder terminar de leer todos los libros que quería leer. Diez segundos de necesedad y tontería. Me reincorporé. A pesar de la supuesta tranquilidad que le había dado a mi mente, seguí algo mareada y un poco gris. Avancé sin pensar en ello. Ignoré la ceremonia de inaguración de la feria, donde estaba toda la prensa, las copas de vino y la gente importante. Llegué a un stand de una editorial argentina y PAM!, ahí estaba el libro: “Lo no-excluyente” del poeta argentino Sebastián Goyeneche. Pura poesía irreverente, vomitiba (en el buen sentido) y corrosiva. Genial, Genial, Genial. Aquí un comentario del libro:

“Las palabras de este libro fuerzan la frontera creada por el lenguaje durante siglos. Llegan hasta el borde y lo expanden. Declaran: ‘hay una forma disinta de percibir el mundo a través de las palabras’. /Goyeneche ataca, en estas páginas, la concepción arraigada de ‘la Totalidad como algo excluyente’, basada en el avance imperialista de Occidente sobre la conciencia. Lo no-excluyente busca romper los reinos de la piel. Busca limpiar un poco el mundo de la mentalidad que pareciera no poder dejar de reproducir: la propiedad”

Tuve mucho frío, gasté mucha plata en libros y conocí a un nuevo autor genial. Creo que un buen día.





Discusiones filosóficas a las cinco de la tarde

12 07 2010

En este espacio, intentaré establecer conexiones y reflexiones entre tres textos que me parecen de suma importancia filosófica y, en general, de sumo interés personal: “Así habló Zaratustra” de Friedrich Nietzsche, “El existencialismo es un humanismo” de Jean Paul Sartre y “Modos de pensamiento” de Whitehead; todo ello en relación a la novela corta de Joseph Conrand “El corazón de las tinieblas”. Primero, explicaré por qué dichos textos me parecen importantes y, luego, procederé a establecer las conexiones y reflexiones correspondientes.

Hace algunos años, tuve en mis manos dos textos que, debo reconocer, cambiaron mi manera de pensar y me hicieron tener una visión más crítica de las cosas y personas que me rodean, en este mundo tan extraño. Estoy hablando de “Así habló Zaratustra” de Nietzsche y “El existencialismo es un humanismo” de Sartre. Su importancia, me parece, recae en las posiciones agudas y críticas de sus autores. Y, sobre todo, en sus formas de pensar, criticadas por muchos, pero, sumamente lúcidas y reflexivas. A mí me gustan por su forma contestataria y distinta de concebir la vida y la manera de ser de las personas.
El texto de Sartre me parece que es importante porque al leerlo, te permite tener una visión clara de lo que es esa corriente filosófica llamada existencialismo, además, tiene una posición atea bastante coherente, y sobre todo, realza la condición absolutamente libre del hombre frente a la vida y frente a sus acciones.
En cuanto al texto de Nietzsche, me parece importante y, sobre todo, interesante, primero, porque es capaz de contradecir con argumentos e ideas válidas las posiciones de filósofos tan importantes como Sócrates o Platón (en cuanto a la idea del control de las pasiones), y luego, porque enaltece la condición de libertad de decisión y formación de los propios valores del hombre sin necesidad de tener alguna deidad guiadora o que te imponga ciertos tipos de valores o conductas de cualquier tipo. Es un manifiesto del individualismo muy interesante.
El texto de Whitehead, me interesa y creo que es importante porque resalta la importancia de la experiencia individual como una forma de producir un saber o conocimiento, además realza la importancia del lenguaje y de nuestras propias ideas o pensamientos como un sistema filosófico capaz de moldear una sociedad.

Kurtz: ¿un superhombre?
En “Así habló Zaratustra”, Nietzsche presenta la idea del superhombre como un ser que ha trascendido todas las tradiciones infundadas y todas las imposiciones de valores, para convertirse en un hombre sumamente confiado de sí mismo y de sus habilidades y capaz de crear su propio sistema de valores, independientemente de las tradiciones ya establecidas y de las demás personas. El superhombre, como su mismo nombre lo dice, se presenta como un hombre superior que ha alcanzado una meta de realización personal y mental bastante elevada: ha logrado establecerse más allá del bien y del mal. Y algo que puede sonar imposible o muy difícil de alcanzar: el dominio de sí mismo.
Si Zaratustra (o el mismo Nietzsche, incluso) se encontrara con Kurtz, creo que definitivamente se acercaría a él. Y se acercaría no con ánimo de crítica, reproche o de convencerlo con sus ideas, sino con admiración. Porque Kurtz, es en el sentido nietzscheano, un ser superior. Es decir, es (o podría ser) lo que predica Zaratustra: un superhombre. Si analizamos con detenimiento el texto de Conrad, se nota que Kurtz se presenta como una ser guiado en todo momento sólo por su voluntad y además que, con su voluntad y confianza es capaz de dominar y obtener la admiración y contemplación de muchos hombres.
Para Marlow y para todos los que lo conocen o han escuchado hablar de él, Kurtz se presenta como un ser mítico, como una sombra, como una voz. Y se presenta así porque es un hombre que, según lo que analizo según el relato, ha trascendido todos los valores tradicionales del bien y del mal. Porque no sigue ninguna moral (o lo que entendemos tradicionalmente por moral: esclaviza a los negros, se lleva todo el marfil, cosas que podrían parecer carentes de moral, pero que él encuentra razones y valores para hacerlo en su interior), más que la que sale de sí mismo y de lo que cree. Así lo describe Marlow en la novela: “Tenía que vérmelas con un hombre ante quien no podía apelar a ningún sentimiento elevado o bajo. Debía, igual que los negros, invocarlo a él, a él mismo, a su propia exaltada e increíble degradación. No había nada por encima ni por debajo de él, y yo lo sabía. Se había desprendido de la tierra ¡Maldito sea! Había golpeado la tierra hasta romperla en pedazos. Estaba solo, y yo frente a él no sabía si pisaba tierra o si flotaba en el aire”. Así, Kurtz se presenta como un ser ambiguo pero, absolutamente poderoso.
Dentro de su estadía en esa selva, que para Kurtz significa el viaje al interior de sí mismo en la búsqueda de un sentido, Kurtz encuentra su sentido y su inteligencia dentro de sí mismo. Al igual que la idea del superhombre que plantea Nietzsche, no necesita creer ni buscar deidades que le den un sentido o unos valores para poder vivir. Todo lo encuentra dentro de sí. Y es tanta la inmensidad de formas y respuestas que encuentra dentro de sí, cuando se queda sólo en esa selva apremiante, que en el relato lo describen como “un viaje a las tinieblas”. Por esa razón es que Kurtz es un hombre capaz de juzgar, de actuar y de decir siempre lo que piensa.
Es curioso lo que sucede en la novela cuando Kurtz está a punto de morir. Kurtz le dice a Marlow: “Estoy acostado aquí en la oscuridad esperando la muerte” y Marlow lo describe así en ese momento: “Vi sobre ese rostro de marfil la expresión de sombrío orgullo, de implacable poder, de pavoroso terror…de una intensa e irredimible desesperación”. Kurtz no parece en lo absoluto “resignado” a morir, si no, más bien pareciera como si él estuviera eligiendo o tuviera control sobre su muerte. Esto se presenta como en “De la muerte libre” en los diálogos de Zaratustra: “Yo os elogio mi muerte, la muerte libre, que viene a mí porque yo quiero ¿Y cuándo querré? Quien tiene una meta y un heredero quiere la muerte en el momento justo para la meta y para el heredero”. Otra vez Kurtz se vuelve la figura del superhombre que plantea Nietzsche y que predica Zaratustra: un hombre que elige su momento justo para morir.
Aunque, honestamente no estoy segura de cuánto control sobre sí mismo tenía Kurtz. Por momentos, me parece un ser sumamente inteligente y lúcido pero, también, sumamente atormentado y desesperado. Por eso, tal vez Marlow lo describe, en el momento de su muerte, como que, a pesar de que es consciente de su poder, tiene cierto temor y desesperación.
Sé que muchas personas que conozco –y, seguramente, muchas más de las que conozco–, repudian las ideas de Nietzsche y les importa un bledo discutir sobre la muerte de Dios o sobre el superhombre. A mí personalmente me interesa mucho esta discusión. Me interesa porque creo en la libertad absoluta que tiene el hombre en todo el sentido de la palabra y me parece grandioso todo lo que puede llegar a hacer con ella. Porque creo, de verdad, que el hombre puede y debería ser capaz de formarse sus propios valores. Yo no necesito tener un Dios, creo que cada uno puede ser su “dios”, su guiador. Kurtz era su propio “dios”. Independientemente de lo oscuro o medio atormentado que pueda ser este personaje, me parece admirable por eso.
Confieso que al leer la primera vez “El corazón de las tinieblas”, no me atrapó, no me logró comer entre sus líneas y entre sus personajes. Pero, leyéndolo de nuevo, pude descubrir esta profundidad del personaje Kurtz y todo lo que conlleva, realmente me parece como un superhombre. No sé si Conrad habrá construido este personaje de esta manera a propósito o simplemente lo habrá creído necesario para su narración. Pero, a fin de cuentas, construyó, a mi parecer, un personaje bastante nietzscheano (en el sentido de la idea del superhombre y también porque creo que Kurtz tiene una postura nihilista). Kurtz es una mezcla de enigma, lucidez, oscuridad, inteligencia, poder, convencimiento, sabiduría y persuasión. Es todo eso, y, todo a la vez.

La libertad y el existencialismo de Sartre en el corazón de las tinieblasEn “El existencialismo es un humanismo”, Sartre sostiene dos ideas acerca de la libertad que discutiré en las próximas líneas y que me parecen de suma importancia: “Estamos solos, sin excusas. Es lo que expresaré diciendo que el hombre está condenado a ser libre”, “Cuando declaro que la libertad a través de cada circunstancia concreta no puede tener otro fin que quererse a sí misma, si el hombre ha reconocido que establece valores, en el desamparo no puede querer sino una cosa, la libertad, como fundamento de todos los valores. Esto no significa que la quiera en abstracto. Quiere decir simplemente que los actos de los hombres de buena fe tienen como última significación la búsqueda de la libertad como tal. Un hombre se adhiere a tal o cual sindicato comunista o revolucionario, persigue fines concretos; estos fines implican una voluntad abstracta de libertad; pero esta libertad se quiere en lo concreto”.
En mi opinión, en el texto de Conrand, tanto Marlow como Kurtz, buscan y encuentran la libertad de distintas maneras. Marlow, se enlista como marinero y aborda ese viaje al Congo, no por una sed de aventura, no porque escapaba de algo o de alguien, no porque no tenía nada más que hacer, sino, inconsciente (o conscientemente) en búsqueda de sí mismo y de su libertad. En esa selva tan vertiginosa, esclavizada, inmóvil e irreal, descubre que puede encontrar lo mejor y lo peor de sí mismo: descubre que ese viaje, es como realizar un viaje al interior de él (al interior de su corazón). Y como último fin (o última significación, en palabras de Sartre), busca su libertad. Y yo creo que la encuentra, la encuentra cuando se va adentrando en la selva y cuando conoce a un ser tan especial como Kurtz. Y la encuentra concretamente.
En el caso de Kurtz, él es aún un personaje más libre (en mi opinión). En su caso, creo que se aplica también la idea de “libertad como una condena”, porque llega un punto en que Kurtz quiere abandonar la estación y tal vez dejar el marfil, pero ya no puede, simplemente no puede. Porque su libertad lo guió hasta allí. Y porque a pesar de que dice que lo quiere dejar, el quiere seguir allí, y su naturaleza libre lo obliga a seguir a su sentido de libertad y de responsabilidad. Y digo que es un personaje más libre, porque en todo momento sigue sus propios valores y su propia moral y nada más que ello. Se vuelve su guía de sí mismo, y es tan admirable, inteligente y lúcido por eso, que la gente lo nota y lo empieza a considerar un genio y a querer seguir. Al igual que Marlow, al encontrarse sólo en esa selva tan sobrecogedora, Kurtz hace un viaje al interior de su corazón. Es libre. Dentro de sí encuentra todo: un sentido, unos valores, su libertad. Y su libertad es el fundamento de todos sus valores.
Paradójicamente, en este texto aparecen y se describen constantemente a negros esclavos que están siendo colonizados. La misma condición de esclavos infiere que están totalmente privados de su libertad en todos (o casi todos) los sentidos. Y justamente a ellos se les representa y se les describe como algo repugnante, bestializado o animalizado. Independientemente de la interpretación racista que le han dado a este texto a raíz de este tipo de descripciones, yo creo que Marlow los describe así porque él ama (y busca) la libertad y le parece tan repulsivo e incluso repugnante, encontrar a personas que estén condenados a no tenerla nunca. Personas que existen sólo para obedecer órdenes y para cargar cadenas con sus maltratados cuerpos. No es el terror a la raza, es el terror a no tener libertad. Comprendo a Marlow, porque a mí también me aterra no tenerla, y mucho. Para mí, no tener libertad es como ser una nada en medio de un todo.
En este punto, quiero discutir otra frase de Sartre que me llama mucho la atención: “A esto contesto que me molesta mucho que sea así: pero si he suprimido a Dios padre, es necesario que alguien invente los valores. Hay que tomar las cosas como son. Y además, decir que nosotros inventamos los valores no significa más que esto: la vida, a priori, no tiene sentido. Antes de que ustedes vivan, la vida no es nada; les corresponde a ustedes darle un sentido, y el valor no es otra cosa que el sentido que ustedes eligen. Por esto, se ve que hay la posibilidad de crear una comunidad humana. Se me está reprochando el preguntar si el existencialismo era un humanismo”.
Esto me hace pensar en dos cosas: primero, Kurtz inventa sus propios valores con los que es capaz de darle sentido a su vida y a sus acciones, sin ellos, sabe que su vida no tendría sentido alguno: Kurtz se acoge, seguro sin querer, a los valores existencialistas que plantea Sartre. Segundo, para mí el hecho de necesitar creer o tener la idea de que existe un Dios o una deidad que tiene que guiar tu vida y darte los valores que uno mismo debería crear (o escoger), es como ponerte en la pierna derecha un grillete de esclavo, como los que tenían los negros esclavos del Congo que describe Marlow ¿Por qué necesitaríamos creer en un Dios guiador? ¿Por qué? En mi opinión, la idea mental de la existencia de un Dios guiador, limita nuestra libertad, y lo que es peor aún, nuestras acciones. ¿Por qué no ser como Kurtz?: nuestros propios guías. Yo creo que Kurtz aceptó la muerte de Dios, por eso también, es que en mi opinión, tiene una postura nihilista.

La experiencia individual de Charlie Marlow
El gran filósofo Whitehead sostuvo lo siguiente en su libro “Modos de pensamiento”: “La concentración de la atención en los simples hechos es la supremacía del desierto. Toda aproximación a este triunfo confiere a la ciencia “una virtud fugitiva y claustral” que evita poner el acento sobre conexiones esenciales como las que nos muestran el universo en su choque con la experiencia individual”.
Muchas veces, equivocadamente, la ciencia y la lógica privilegian su condición de únicos medios (o disciplinas) para llegar al entendimiento o únicas maneras de producir un saber o un conocimiento. En esta idea, ni Whitehead ni yo, estamos de acuerdo. Opino, al igual que Whitehead, que la información que proporciona la ciencia es incompleta y que, en palabras de él: “El mundo concreto se escapa de las mallas de la red científica”. A la hora de vivir y de interactuar con otros, uno se da cuenta que si bien la ciencia y la lógica nos pueden proporcionar algunas respuestas e ideas válidas, esto no constituye ni la mitad de lo que necesitamos para llegar al entendimiento (como lo concibe Whitehead), ni mucho menos, a producir nuestro propio conocimiento. Necesitamos algo más complejo y mucho más ilustrativo: la experiencia personal, la experiencia individual. Si nos concentramos sólo en la ciencia (en los simples “hechos”), olvidamos las conexiones esenciales que existen entre la experiencia individual, nuestras vidas y el universo que nos rodea.
¿Acaso si Marlow no se hubiera adentrado en esa selva, si no hubiera visto y hubiera vivido todo lo que vivió allí y no hubiera conocido a Kurtz, hubiera entendido o “sabido” lo que realmente sucedía allí o cómo era Kurtz? No lo creo. Marlow buscó y vivió su propia experiencia individual. Y esa experiencia fue tan intensa (porque no sólo le permitió entender el mundo externo u a otras personas, le permitió adentrarse en la esencia de sí mismo y, de alguna manera, “entenderse”). Esa experiencia hizo que él elabora su propio saber o su propio conocimiento. Cambió su forma de concebir las cosas y la realidad. Para ello, no bastaba con que lea libros o busque respuestas en la ciencia, tenía que vivirlo si quería realmente entenderlo.
Y las propias ideas o pensamientos que Marlow sacó de esa experiencia individual no están aisladas. Porque juntándolas con las propias ideas y pensamientos de las miles de personas que habitamos en este mundo y que somos capaces de vivir nuestras propias experiencias individuales, es lo que podemos llamar filosofía. Que hace lo que somos y lo que vivimos. Cada sociedad tiene su propia filosofía. Por eso, un sistema filosófico, moldea nuestro tipo de sociedad y a muchas mentes. La sociedad colonizadora en la que vivieron Kurtz y Marlow, tenía su propia filosofía; nuestra sociedad, tiene otra, desde luego.

A manera de conclusión
Hasta este punto, espero que mi lector haya percibido en este texto ideas en su mayoría coherentes (o lo más cercano a ser “coherentes”). No sé si luego de haber leído tanto de “Kurtz” y de “Marlow”, le provoque a usted correr a conseguir “El corazón de las tinieblas” y devorárselo en medio de la penumbra. Si bien no es uno de mis libros favoritos (debo confesar), considero que es un libro interesante y que se presta para realizar muchas discusiones filosóficas. Las que yo he hecho aquí, le aseguro, sólo son unas pocas de todas las que se podrían plantear y reflexionar. Le aconsejo que lo haga, porque además de ser un ejercicio enriquecedor, es divertido, sobre todo, a las cinco de la tarde, y, por supuesto, a las tres de la mañana.

DH





Revista

8 07 2010

No sale bien la portada :/





Números

3 07 2010

El último cuento que escribí:

Quizás sería absolutamente innecesario y poco útil que, para fines didácticos de esta historia, obligue al lector a prestarme atención. No lo haga, por favor, no lo haga. Recomiendo, más bien, que se siente en un sillón azul, que apoye cómodamente las piernas y que se fume un cigarrillo –si es que le apetecen los cigarrillos–.

Desde que aprendí qué cosa es tener un “nombre”, aprendí también que me llamaba Mario, Mario Loli. No me lo enseñaron mis padres –porque nunca tuve unos– ni mis tíos, ni mis abuelos, ni mis hermanos, ni mis vecinos. Me lo enseñó Tarcila. La mujer –la única mujer– que me ha querido en esta vida y, que se portó como mi madre, durante más de una década siniestra. Ella, por supuesto, jamás hubiera imaginado que yo “Marito”, estaría involucrado con mafiosos, y luego en una guerra, y luego en una cárcel. El día que murió tan sólo me dijo: “Tus números, Marito, tus números… serás un gran escritor”. Y yo sólo dije: “Amén” en mi cabeza, porque no sabía qué rayos iba a hacer sin ella y por qué rayos me decía que yo iba a ser un escritor, si yo con las justas tenía un viejo lápiz carcomido y unas ideas imposibles de plasmar en limpio.
Yo andaba siempre solitario escuchando, abstraído, los sonidos del tranvía de la ciudad y de las hojas de los periódicos calientes y de las bicicletas enamoradas de las pistas y de los números. Sobre todo, los números. Tenía –y juro que no sé exactamente cómo describirlo– una obsesión por ellos. Tal vez era una manía dulzona o una fijación estrafalaria. La cuestión es que, los respiraba, los imaginaba, los escribía, los comía, me los ponía encima y los contaba. Vivía con ellos como una rana vive con sus pequeños insectos. Era una relación intensa y dependiente –dulcemente dependiente–.

Burlando las normas matemáticas y envuelto en humo ceniciento, todas las noches, me sentaba en mi sillón –que siempre estaba empapado de lágrimas–, a imaginármelos dando vueltas sobre mis cabellos. Imaginaba que me contaban historias, que me hacían cantar, que me hablaban, que me hacían ser perfecto: llenaban mis espacios vacíos.

Jamás hubiera imaginado el haber podido –por fuerzas de las circunstancias y de los acontecimientos que me han tocado vivir–, el poder haber estado sin mi cuaderno, durante tantos años. En esas interminables y anaranjadas noches numéricas, descubrí que necesitaba escribir si quería seguir viviendo. Descubrí que las fórmulas y ecuaciones matemáticas me servían para diseñar y construir historias: por fin podía plasmar todas mis ideas absurdas. Entonces fue que corrí a comprarme un cuaderno al que bauticé entrañablemente como “El cuaderno gris”. Me volví todo un experto matemático y, además, un aficionado y dedicado escritor: un respiro alentador en medio de tantas destrucciones mentales. Tarcila tenía razón, siempre la tuvo.

Nino, mi único amigo y paradójicamente el hombre que me “arruinó” los veinticinco años que tenía en ese entonces, era una de las pocas personas que lograba entenderme un poco y con la que podía tener –de vez en cuando– conversaciones agradables en medio de los árboles y las estaciones ferroviarias.
Él solía decirme que yo era un tipo muy raro. Y sería tonto que yo no lo hubiese sabido pero, siempre lo supe, afortunadamente, siempre lo supe: yo nunca fui lo suficientemente normal. Nino disfrutaba de mi rareza y eso me encantaba. Él sufrió mucho, estoy seguro de ello, cuando yo me tuve que marchar de Palermo y no verlo nunca más. Lo que más le debe de haber dolido es que, fue su culpa.

El buen Nino que, siempre andaba de fiesta en fiesta y de borrachera en borrachera, un día estaba en un bar –de esos de mala muerte que pululaban en Palermo–, cuando conoce a cuatro tipos con pinta exacta de Al Capone, a los que les comenta alegre y borrachamente que tenía un amigo experto en matemáticas. Ese, por supuesto, era yo.

Y ya me ven, al día siguiente, sentado en ese bar lleno de putas y de mafiosos. Estábamos en la mesa: Nino, El Turco, sus tres títeres y yo. El Turco era un tipo poco inteligente pero extremadamente astuto. Había planeado todo. Representaría su imponente actuación malévola en medio de esa selva humeante y flagrantemente desagradable.

— ¡Mi rólex, mi rólex!, ¿dónde diablos está mi rólex?
—Mario, sácate la chaqueta. —dijo intentado ser serio, uno de sus títeres—.
—Turco —dije firmemente—. Sabes que yo no cogí tu reloj, confieso que me sorprende tu astucia pero, no subestimes la mía, no lo hagas…
—¿Tú crees que yo soy imbécil no? —dijo el Turco, sacando una pistola y apretándomela en la nuca— Aquí no hay nadie que te defienda Marito. Sabes que tengo comprada a toda la policía…Tu te lo robaste y punto, no me vengas con mariconadas, todos los vieron…
— ¡Maldita sea Turco!, déjalo en paz —gritó Nino, cayéndose de borracho en una de las sillas—.
— Mira Marito, yo no quiero discutir contigo, sé que eres un tipo inteligente y sé que yo no lo soy. Sé que sabes mucho de números y yo no sé ni mierda de números. Los necesito. Así que considérate contratado en este digamos…equipo. Sí, equipo. Somos ladrones profesionales hombre, no me digas que no te conviene…
— No, no me conviene —dije fríamente y con la mente absolutamente en blanco—.

Esa noche inverosímil, luego de ese “no gracias, no me conviene”, recibí una tremenda paliza, acompañada de amenazas de muerte si es que no me unía a “su equipo”. Me querían utilizar. Yo no tenía nada que perder, sin embargo, había algo en mí que me decía que tenía que seguir viviendo. Y no, precisamente, como un mafioso.

Me enlisté en la guerra para evitar la persecución de “El Turco y sus secuaces”. Vi cosas terribles: los soldados con sus heridas de muerte, las armas con sus sonidos angustiantes, los enemigos con sus odios irresueltos, los tanques con sus bocas asesinas y el cielo con su olor bestializado. Todo era mortíferamente arenoso. Tuve que estar sin mi cuaderno, sin mis números, eso era lo más terrible.

Por incidentes que realmente no recuerdo –y no me interesa recordar–, ingresé a la cárcel de Córcega. Al comienzo, parecía un inmigrante en ese lugar tan metálico. Sin embargo, con el tiempo logré reconciliar –de cierta forma– los números y los cuadernos, con las paredes de esta prisión.
Fue en el verano del 65 cuando llegó él. Yo ya había estado tres años aquí, me quedaban dos semanas. Sólo dos semanas y libertad. Pero, cuando lo vi entrando tan estúpidamente calmado y con su trajecito de preso igual al mío, no me aguanté: jamás hubiese podido aguantarme.
Era el Turco, ¡el maldito Turco! Con unos ochenta y dos años, varios kilos de más, la misma sonrisa burlona de siempre y el puto reloj dorado que me acusó haberle robado, treinta años atrás. Impetuoso, animalizado y con la mente en cero, corrí sin parar hacia él; lo tumbé al suelo y nos revolcamos en arena muerta durante varias horas. Esa noche, al Turco le dio un paro cardiorespiratorio y murió. Por supuesto, me acusaron. Me condenaron a treinta años sin beneficios.

Y yo no sé por qué, en ese momento, me sentía feliz. Tan extrañamente feliz al escuchar mi condena, al escuchar que el Turco murió. Me acordé de Tarcila y de Nino y de Palermo. Me acordé de que para mí la vida siempre fue como una cárcel con las puertas abiertas. Me acordé de que aquí podía tener todos los cuadernos grises que quisiera, todos los números que quisiera y todas las historias que quisiera. Empecé a escribir y a contar. Por lo menos, aquí las puertas invisibles del encierro no me eran tan esquivas como allá afuera: en la realidad.

DH Se reservan los derechos de autor





Dada Dada Dadá

2 07 2010

Para los que quieran leer algo divertido y corrosivo. Un extracto del primer manifiesto dadaísta, escrito por el excéntrico y contestatario Tristan Tzara:

Si yo grito:

IDEAL, IDEAL, IDEAL,

conocimiento, conocimiento, conocimiento

bumbúm, bumbúm, bumbúm,

registro con suficiente exactitud el progreso, la ley, la moral y todas las demás bellas cualidades de que tantas personas inteligentil han discutido en tantos libros para llegar, al fin, a confesar que cada uno, del mismo modo, no ha hecho más que bailar al compas de su propio y personal bumbúm y que, desde el punto de vista de tal bumbúm, tiene toda la razón: satisfacción de una curiosidad morbosa, timbre privado para necesidades inexplicables; baño; dificultades pecuniarias; estómago con repercusiones en la ‘ida; autoridad de la varita mística formulada en el grupo de una orquesta fantasma de arcos mudos engrasados con filtros a base de amoniaco animal. Con los impertinentes azules de un ángel han enterrado la interioridad por cuatro perras de unánime reconocimiento.

Si todos tienen razón, y si todas las píldoras son píldoras Pínk., tratemos de no tener razón. En general, se cree poder explicar racionalmente con el pensamiento lo que se escribe. Todo esto es relativo. El pensamiento es una bonita cosa para la filosofia, pero es relativo. El psicoanálisis es una enfermedad dañina, que adormece las tendencias antirreales del hombre y hace de la burguesía un sistema. No hay una Verdad definitiva. La dialéctica a una máquina divertida que nos ha llevado de un modo bastante trivial a las opiniones que hubiéramos tenido de otro modo. ¿Hay alguien que crea, mediante el refinamiento minucioso de la lógica,, haber demostrado la verdad de sus opiniones? La lógica constreñida por los sentidos es una enfermedad orgánica. A este elemento los filósofos se complacen en añadir el poder de observacion. Pero justamente esta magnífica cualidad del espíritu es la prueba de su impotencia. Se observa, se mira desde uno o varios puntos de vista y se elige un determinado punto entre millones de ellos queue igualmente existen. La experiencia también es un resultado del azar y de las facultades individuales.

La ciencia me repugna desde el momento en que se transforma en sistema especulativo y pierde su carácter de utilidad, que, aun siendo inútil, es, sin embargo, individual. Yo odio la crasa objetividad y la armonía, esta ciencia que halla que todo está en orden: continuad, muchachos, humanidad . . . La ciencia nos dice que somos los servidores de la naturaleza: Todo está en orden, haced el amor y rompeos la cabeza; continuad, muchachos, hombres, amables burgueses, periodistas vírgenes… Yo estoy contra los sistemas: el único sistema todavía aceptable es el de no tener sistemas. Completarse, perfeccionarse en nuestra pequeñez hasta colmar el vaso de nuestro yo, valor para combatir en pro y en contra del pensamiento, misterio de pan, desencallamiento súbito de una hélice infernal hacia lirios baratos.





Pasaba por el MALI

2 07 2010

Pasaba por el MALI, de paso para ver las muestras y de paso, para hacer unas entrevistas. Así que decidí intervenir en la genial obra de Jose Carlos Martinat “Monumentos Vandalizables: abstracción de poder III”





Siempre fuimos decadentes…

2 07 2010

Otra de Calamaro…Buena para estos días bien grises.








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